Hay un valor intangible a la hora de elaborar un plan de comunicación que aunque no se ve es lo primero que se percibe. Empatía y comunicación son dos elementos que prácticamente no existen el uno sin el otro.

En los primeros pasos que damos a la hora de enfrentarnos a un nuevo reto de comunicación se sientan las bases para tomar el pulso al proyecto.

El cliente sabe si la agencia de comunicación está entendiendo cuáles son sus necesidades, y esto lo suele apreciar desde el inicio del proyecto.

La capacidad de un consultor para ponerse en la piel del cliente es muy importante para elaborar un buen plan de comunicación a medida.

Así, cada vez que nos enfrentamos a un nuevo reto, un nuevo plan de comunicación a desarrollar, procuramos conocer muy bien al cliente, cuál es su esencia y cuáles son sus necesidades principales para, desde ahí, encontrar el alma del proyecto. De esta forma es mucho más accesible el elemento motivador a la hora de arrancar y ponerse a trabajar de la mano del cliente con un sentido y un objetivo en el horizonte.

Recientemente se publicó en la prensa un artículo en el que se hablaba de una diferenciación de niveles de conversación y otro en el que se hablaba de la importancia de aportar valor en nuestras conversaciones. Al igual que hay niveles de comunicación, también existen niveles de empatía. Son dos ideas que nos han parecido interesantes para comentar en esta entrada, ya que tienen gran importancia a la hora de que una reunión tenga éxito. Además,  puede servirnos para identificar en qué nivel nos encontramos antes de participar en una reunión de trabajo o un evento de RRPP en los que tenemos que hablar con distintos agentes (stake holders).

 Dicho esto podemos ver que, en lo que respecta a los niveles de conversación, existen cinco niveles distintos:

  1. En el primer nivel podríamos hablar de cosas banales, lo que se conoce como hablar del tiempo o de resultados deportivos. Este tipo de conversaciones son necesarias en algunas situaciones y pueden ser la antesala de otros niveles.
  2. En el segundo nivel se habla de otras personas, de lo que han dicho o escrito, es un nivel apersonal en el que no solemos aportar nuestra opinión y podemos utilizarla a modo de presentación. Por ejemplo, cuánto tiempo lleva funcionando la empresa, quiénes son sus empleados, cuál es su metodología, etc. Esto puede exponerse de manera que suene simpática pero no nos llevará a alcanzar la empatía necesaria para una relación que perdure en el tiempo.
  3. En el tercer nivel hablamos de las ideas. Este nivel sí nos interesa, es muy adecuado para dar opiniones sobre un tema concreto, a nivel laboral puede acercarse al concepto de exposición o planteamiento de un trabajo concreto. “Ya te he dicho como trabajo y ahora te cuento como enfocaría tu proyecto”. Es un buen comienzo.
  4. En el cuarto nivel aparecen los sentimientos. Es mucho más personal se habla de lo que nos hace felices, de cómo nos sentimos. Es más profunda pero no espera una correspondencia a cambio. Le decimos al cliente cómo respira la agencia, qué nos mueve y nos conmueve, cuál es nuestra filosofía y nuestros valores.
  5. Es en el quinto nivel dónde hay un intercambio de información sobre cómo nos sentimos, cuáles son nuestros deseos. Este nivel de conversación, aunque principalmente se da en las relaciones personales, tiene su misión y objetivo también en el ámbito laboral. Es ideal para percibir los deseos y las motivaciones del otro y recibir el feedback sobre el plan de comunicación, cuáles son los objetivos y las necesidades de un cliente a la hora de embarcarnos en la comunicación de su proyecto.

comunicacion buena salud¿Y qué sucede con la empatía a nivel de comunicación? Es fundamental para ser un buen interlocutor: escucha, piensa, actúa. Esta debe ser la premisa del consultor en la fase de documentación previa a la elaboración del plan de comunicación para poder trabajar codo con codo con nuestros clientes.

Según Simon Baron Cohen, profesor de psicología en Cambridge, existen varios niveles de empatía que él diferencia del  nivel 0 al nivel 6

  • Nivel 0. La empatía brilla por su ausencia. No sentimos ningún tipo de remordimientos o culpa, en este estado somos capaces de hacer daño sin inmutarnos. A veces, el nivel de empatía 0 puede ser bueno para protegernos, pero desde luego no es recomendable para establecer una comunicación satisfactoria a nivel personal ni profesional.
  • Nivel 1. En este nivel empezamos a ser conscientes de lo que hacemos, si ha habido alguna actitud negativa mostramos cierto arrepentimiento pero no llega a haber autocontrol.
  • Nivel 2 se empieza a ver cómo se siente la otra persona, cuáles son sus sentimientos, pero seguimos sin controlar nuestros impulsos. Esto es lo que sucede cuando en una reunión profesional hay una salida de tono, una discusión que se nos va de las manos.
  • Nivel 3 aparece la prudencia, las personas son conscientes de que no tienen capacidad empática y evitan reuniones sociales o encuentros profesionales.
  • Nivel 4 digamos que la empatía existe pero no fluye como debería. Es la antesala del nivel deseado.
  • Nivel 5. Aquí ya estamos hablando de un nivel de empatía superior. Un plus para cualquier directivo o consultor de comunicación.
  • Nivel 6. Empatía extraordinaria. Estas personas tienen una capacidad increíble para entender y captar los sentimientos de los demás, ofreciéndoles ayuda en consecuencia. Esta habilidad rápidamente genera un ambiente de cordialidad y confianza con el interlocutor. Especialmente valorado en situaciones de negociación y en altos cargos.

Con estas diferenciaciones de nivel de empatía y comunicación interpersonal nos damos cuenta de en qué punto estamos cuando nos enfrentamos a una reunión, y la importancia que alcanzar buenos niveles en estas materias nos pueden ayudar en una presentación o una negociación.

No hace falta decir que un equipo bien guiado y coordinado trabajará más y mejor. Con una buena comunicación empática el equipo estará motivado, se alcanzarán antes los objetivos marcados y consiguiendo por tanto mantener los niveles de rendimiento en el equipo.

Sabemos que no es fácil llegar a un buen nivel de asertividad en según qué situaciones, pero se puede ir cogiendo práctica sobre la marcha y trabajarlas poco a poco hasta alcanzar unos niveles de comunicación plenamente efectivos y satisfactorios de cara a las comunicaciones con nuestros clientes y con tu equipo de trabajo.

Así que recuerda escuchar, pensar y actuar en consecuencia.

Esperamos que este año sea especialmente bueno en comunicación y asertividad para todos. Si tienes algo que decir no dudes en comentar a continuación. Gracias por seguir ahí.

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Irene Guerrero Delgado

Irene Guerrero Delgado

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